El lugar recibió su nombre del español Antonio Armijo, quien llegó ahí mientras seguía un viejo camino español desde Texas. En esa época, en algunas áreas bajas del Valle de Las Vegas, existían manantiales que creaban extensas áreas verdes que contrastaban con el desierto que las rodeaba; de ahí el nombre de "Las Vegas".
El oficial y explorador del ejército estadounidense John C. Frémont viajó al valle de Las Vegas el 3 de mayo de 1844, cuando este territorio todavía formaba parte de México; dirigía un grupo de exploradores del cuerpo de ingenieros del ejército estadounidense. El 10 de mayo de 1855, después de la anexión de Las Vegas a los Estados Unidos, el líder mormón Brigham Young envió un grupo de 30 misioneros para convertir a la población india. Los mormones abandonaron la zona en 1857, ya que los nativos rechazaron sus enseñanzas. En 1864 el ejército construyó Fort Baker.
En 1900, los manantiales fueron canalizados hacia la ciudad, que así quedó provista de una fuente de agua potable. Esto permitió a Las Vegas convertirse en una parada en la que repostar agua para los trenes que viajaban entre Los Ángeles (California) y Albuquerque (Nuevo México).
Las Vegas en 1895
Con la legalización del juego en 1931, Las Vegas inició su fama mundial. En 1941 se empezaron a construir grandes hoteles que incorporaban casinos con juegos de azar. Muchos de los primeros inversores de la ciudad fueron acusados de haber traído a Las Vegas dinero procedente de los sindicatos del crimen de la costa Este. De hecho, el primer hotel de características de la ciudad moderna (Flamingo) fue construido bajo la supervisión del gánster Bugsy Siegel.
El derrocamiento de Batista en Cuba supuso también un impulso en el desarrollo de la ciudad, debido principalmente a los intereses de empresarios estadounidenses ligados al depuesto presidente, expulsados de Cuba, y dedicados, hasta entonces en la ciudad de La Habana y otros lugares cubanos a negocios de naturaleza similar a los que ya prosperaban en la ciudad de Las Vegas.
Desde los años 50, se extiende la actividad musical en la ciudad, mayormente como complemento a las salas de juego. Estrellas como Elvis Presley, Frank Sinatra, Tom Jones, disfrutan de una actividad privilegiada, cobrando elevados cachés por sus shows en un local estable, sin necesidad de hacer fatigosas giras. En tiempos recientes, han seguido esta tradición otras estrellas como Cher, Céline Dion y Sheena Easton.



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